Esperpento


1

Ayer se cumplió un año desde que he vuelto a España.

Y justamente ayer, he tenido la oportunidad/desgracia/ocasión de ver una de esas escenas que te muestran en lo que se ha convertido España.

Fui, por fin, a hacerme la tarjeta sanitaria de la Comunidad de Madrid a un centro de salud, pues ya tenía todos los papeles que son necesarios para ello y mi volante de empadronamiento no había caducado todavía. Eran alrededor de las ocho de la tarde de una tarde de Agosto por lo que no habría, supuse, mucha gente ni mucha cola en la que esperar para realizar el trámite. Efectivamente, cuando llegué había tres empleadas tras las ventanillas y sólo una persona del otro lado. La cosa no podía demorarse mucho, me dije. Tras unos minutos esperando, me di cuenta de que había alguien más. Una niña de unos 7-8 años estaba sentada en uno de los bancos de la entrada, cruzada de brazos , balanceándose un poco, con la mirada perdida y soltando algún débil gemido de vez en cuando.

Cuando me tocó mi turno y me acerqué a la ventanilla, la empleada del centro de salud preguntaba datos a la señora que tenía delante, que no era otra que la madre de la chiguita del banco. Le preguntaba en ese momento dónde se alojaba, a lo que la señora respondió que en un hotel. Cataluña fue la respuesta a la  siguiente pregunta, por lo que imaginé que le preguntaba de qué comunidad venía.

Yo esperaba a que la funcionaria (o no) que hacía mis trámites, se apañase con la informática -la impresora y el Word no se entendían, creo- por lo que presté más atención todavía a lo que ocurría en la otra ventanilla. A todo esto, me llegaban por la espalda los sollozos y gemidos, cada vez más frecuentes, de la niña del banco. La “cliente” y quien la atendía estaban enzarzados en un asunto peliagudo; la catalana estaba alojada en un hotel a dos manzanas del centro de salud, pero no acertaba a saber la dirección del mismo.

La niña gemía y se apretaba los brazos cada vez más contra el abdomen, lo sé porque no pude evitar girarme y mirarla, pues mi funcionaria seguía luchando contra el malvado güindows -seguro que era culpa de Microsoft, con un divino Mac no le hubiera pasado…- y sus lamentos se habían agudizado.

No daba crédito a lo que estaba sucediendo. Una niña española, residente en Cataluña, de paso (o de vacaciones) por Madrid, en plena crisis de fiebre, no era atendida en un centro de salud español hasta que no se completase todo el papeleo que les daría el derecho de ser admitidos en el mismo como transeúntes (sic). Y el papeleo, por supuesto, no podía ser completado sin la correcta, exacta y precisa dirección del hotel (¿sería para mandarles inmediatamente la factura antes de que atravesasen las fronteras de la taifa madrileña?).

Busqué en el móvil la dirección del hotel y se la facilité.

La familia al completo (el padre se había personado ya, supongo que después de aparcar el coche o algo) fue autorizada a coger el ascensor y subir a ver al médico, que graciosamente les concedería audiencia, supongo que limitada a no más de 15 minutos. Afortunadamente, esta vez, una niña no moriría en la sala de espera de un centro de salud de Madrid porque alguien no sabía la dirección de su hotel.

Según subían me lo agradecieron, al igual que la funcionaria. Yo pude finalizar también mis papeleos y me quedé mucho más tranquilo, pensando en que la tele no siempre miente: Estas cosas están pasando.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Esperpento

  1. Tu Tío dijo:

    Bienvenido a la realidad histórica de España, en donde los españoles hemos nacido para crearle problemas a otros españoles y caer sumisos ante los de fuera.

    Por cierto, te recomiendo un libro sorprendente y magnífico, se lee como una novela: El retorno de Eurasia. 1991-201.- Ed. Península; Francisco Veiga, Andrés Mourenza y otros.

    Buen día.

  2. fatima dijo:

    Como ahora estamos centrados en los Periplos de Bea y Pablo, no indagamos si tu tienes al dia los tuyos (veo que no) y lo siento. Fer, estás perdiendo facultades. Porfa, sigue. Feliz 2013!

    • odnanrefai dijo:

      qué puedo decir…cuatro entradas, ni más ni menos, tengo empezadas y no publicadas. FAlta de tiempo? crisis de inspiración? falta de motivación? todo a la vez?
      Pero no pasa nada, volveré!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s