Españoles por el mundo, españoles en la Historia: Changhai, felices años veinte


El garaje de la empresa "Rickshaws Star Co."

Garaje de la empresa “Rickshaws Star Co.”

Un país curioso, España, que ha cargado con el estigma de la Inquisición, de las matanzas de indios en América, de la Leyenda Negra, en definitiva, sin apenas rebelarse, o haciéndolo de manera ineficaz, contra esa propaganda, muchas veces injusta, creada, exagerada y bien aireada por nuestros variados enemigos a lo largo de la historia; ésos que, al mismo tiempo que nos desprestigiaban a ojos del mundo, desviaban la atención de lo que no les interesaba que se supiera, y así conseguir que nadie se acuerde hoy de la brutal intolerancia religiosa de los holandeses, de la piratería y el tráfico de esclavos africanos llevado a cabo por los ingleses, del genocidio indio de los americanos, o incluso de la sumisión a Hitler de los franceses; todo ello, sin embargo, en tiempos mucho más recientes que los de Torquemada o Cortés.

Contradictoria nación, España, que cuando tiene gente de la que enorgullecerse y con la que asombrar al mundo, se encarga de ponerles la zancadilla , encarcelarles, expulsarles o callarles. O simplemente olvidarles.

Allá por los principios del siglo pasado, cuando este país era España, y PRC era simplemente China, había un lugar llamado Changhai, donde una pequeña pero influyente colonia de españoles contribuía de diversas maneras a la pujanza de aquella ciudad de moda en Asia y en el mundo entero. Pioneros de la presencia española en aquella zona (si exceptuamos a misioneros y religiosos), fueron relativamente célebres en su época y olvidados después. A uno de ellos, llamado Abelardo Lafuente, tuve el placer de “conocerlo” ayer, en el Instituto Cervantes de Pekín, a través de Álvaro, un colega suyo de profesión.

Este joven arquitecto afincado en Shanghai contó cómo se encontró un día, por casualidad, con las huellas de don Abelardo en un edificio del centro de la ciudad más poblada y dinámica de la China actual. Un edificio con fachada de estilo mozárabe, convertida hoy en un restaurante (chino), y catalogado según las pocas guías turísticas de Sanghai en las que se menciona, como “de origen turco”, conservaba en la fachada una placa de piedra con una inscripción: el nombre del arquitecto. Sorprendido por el hallazgo, comenzó a buscar información, pero nadie sabía nada, en ninguna parte encontró documentos que hablaran de ese pionero de los internacionales arquitectos españoles de hoy en día. El proceso de investigación comenzó.

Llevaba don Abelardo el gen de los pioneros, pues su padre, nacido en España, fue a buscarse la vida fuera, y en 1898 era ingeniero municipal de Manila donde, a pesar del Desastre, siguió ejerciendo su profesión durante los años posteriores en las filipinas americanas, acompañado ya por su hijo. Consta que en esos años  participó en diversos proyectos de gran envergadura, como la construcción de hasta 800 km ferrocarril, y su labor como arquitecto quedó reflejada en numerosos edificios de Intramuros, de las que algunas se conservan aún, y hasta en el pabellón de Filipinas en la expo de Louisiana en 1904

Pero Asia y el mundo se movían por aquel entonces en Shanghai, y como inquieto hombre de aventuras  que era, para allá partió sin pensarlo. Tras unos años colaborando en proyectos varios de otros arquitectos, al fin pudo abrir su estudio propio en 1918, con sus propios socios, dibujantes y clientes, entre los que se encontraban, claro, otros emprendedores españoles como  Antonio Ramos “el hombre que llevó el cine a China”, así como la comunidad judía. El estilo español comenzó a verse en Shanghai, y los arcos mozárabes y las fachadas cubiertas de cerámica valenciana comenzaron a formar parte del paisaje y apreciarse en la ciudad, y sus impacto se deja sentir incluso en periódicos españoles de la época, donde se da constancia de su actividad y éxito a miles de km de distancia de la patria, como cuando gana el concurso para construir el nuevo consulado americano en Shanghai, o el frontón (deporte muy apreciado en la época) “Jai-Alai”.

Víctima de su inquietud, decide dejar a cargo de su socio el estudio de Shanghai y se va a probar fortuna a Estados Unidos, sabedor de las oportunidades de también se le abren por alli, y quien sabe si también inspirado por la historia de un precursor suyo, Rafael de Guastavino, otro de esos grandes olvidados de España (al menos hasta hace pocos años). Pero esta vez ese olfato emprendedor le juega una mala pasada; el crack del 29 le deja completamente arruinado, y decide volver a Shanghai. Peor ni aún así puede parar y en el viaje de regreso, a su paso por Méjico, tiene tiempo de realizar un par de proyectos y dejar en marcha su construcción en Tijuana. Desgraciadamente también tiene tiempo de contraer allí una peligrosa enfermedad. En 1931, Abelardo Lafuente muere en Shanghai un mes después de desembarcar procedente de su frustrada experiencia americana.

Como cuando descubrí hace algún tiempo, las experiencias de grandes aventureros españoles como Malaspina o Sarmiento de Gamboa, la historia olvidada de don Abelardo me hace sentir orgullo ajeno, y rabia, por no saber apreciar, y muchas veces despreciar, lo que tenemos.

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4 respuestas a Españoles por el mundo, españoles en la Historia: Changhai, felices años veinte

  1. Tu Tio dijo:

    ¡Bienvenido a España! Querido sobrino.

  2. Tu Tio dijo:

    Magnífica tercera de ABC, como casi siempre y como casi siempre que se trata de hablar,escribir y pensar en cultura, aparecen una serie de fantasmas y cadáveres que hemos dejado pudrirse en la sentina de esta nave varada que es España y, ante los simpares Malaespina, Sarmiento y Gamboa, de tan espléndida expedición, se cuelan los cadáveres de Churruca y Jovellanos, a uno porque no le dejaron finalizar su periplo de experimentación científica y al otro (Jovellanos) porque directamente, como ocurre siempre, le declararon proscrito porque sabía pensar y pensaba, con razón, que sabía y ya se sabe que en este país que tiene por lema la frase de Fernando VII, “líbrenos Dios de la nefasta costumbre de pensar que tantas maldades entraña y pecados comete”. Pensar es pecado de “lesa Patria” y por tanto te conviertes en un bellaco (Zapatero Dixit y Pepiño PixiT
    Por cierto, hoy en la 2, a la hora de comer, han puesto un documental dedicado a la obra de Fray Andrés de Urmeneta (nacido en Villafranca de Ordicia, célebre localidad guipuzcoana del Goierri, cerca de Beasain, por haber nacido José Miguel Martín-Mateo Larios, alias “Watson” y haber tenido de Párroco a Monseñor Suquía), gran navegantes, geógrafo y descubridor de las Filipinas. Hoy olvidado en España y muy celebrado en muchos lugares pues fue el gran navegador del Pacíficoy quien primero empleó el término de globalización, además de favorecer uno de los mayores y mejores comercios de las especias, a través del famoso galeón de las Filipinas a Acapulco, a la Nueva España, y que tan pingües beneficios procuró a la corona, durante doscientos años (para que los chorizos de la época, lo dilapidasen. Como ahora, la historia de España es… para salirse de ella) y total que se murió en la celda de su convento de Agustinos en la ciudad de Méjico y es muy celebrado allí pero aquí, salvo cuatro, no se si llegamos… pues como con Malaespina, que se piensan que es una “sospecha” y no una persona.
    Cuídate.

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