Los husos de Marzo: Perdido en la traslación.


Hoy tengo que reconocer que voy a escribir por obligación, y me explico: me siento obligado (por mí mismo), a dejar por escrito mis impresiones sobre este mes de Marzo que acaba de terminar, porque me gustará leerlo en un futuro y porque no sé cuando volveré a disfrutar de 31 días tan movidos, variados e intensos. Cuatro semanas que comenzaron en una de las Maravillas del Mundo Antiguo y del Moderno, y que terminaron en las paradisíacas ( e infestadas de tiburones) playas atlánticas del Nordeste brasileño, sin olvidar las escalas europeas en la París del Este (ya mi tercera casa) para repostar y en Palencia para avituallarme como Dios manda en La Meji y en La Cilla. Si el mes de marzo tiene 744 horas, me da pereza calcular cuántas  tuvo en realidad para mí, con tanto mover las manecillas (sí, ahora tengo manecillas) de mi reloj, incluída la adaptación a la hora de verano europea (esa “estupenda” idea, cuyo progenitor espero ganara algún importante galardón por su decisiva aportación a la Humanidad), al pasar husos horarios y gemetés; del +8 al -4, p’alante…p’atrás… y volvemos a empezar!

Perdido estoy en la traslación, y no sé si como con palillos, viajo en taxi y hablo inglés, o si tengo que mover el cartel del Rodizio para perdir carne, saltarme los semáforos en rojo de noche, y embadurnarme de crema solar y antimosquitos antes de salir del…hotel? de casa? Nu stiu!. Pido otra de mamaliga para acabarme los mejillones escocesa o lo que toca es el un hot pot y el shushi del Daewoo Restaurant de South Beijing? Skoda Octavia, Renault Megane o Volkswagen Voyage? Ah, no, tengo que acordarme de coger el puñado de tarjetas de visita y mi teléfono para poder apañarme con el Hyundai pekinés en el trayecto de tres cuartos de hora que me espera antes de introducirme en la lata de sardinas, digo en el vagón del metro.

¡Qué cansado es viajar!. ¡Cómo me gusta viajar! Como a casi todo el mundo hoy en día,claro; a mí me gusta conocer lugares nuevos y experimentar, y además me gusta contarlo, escribirlo para contármelo a mí mismo, como si de esa manera pudiera revivirlo  siempre que quisiera, para no olvidar nada. Mi yo futuro (de dentro de unos años, meses e incluso días), disfrutará (al menos él, puede que a alguien más le guste) leyendo lo que él mismo hizo y dónde estuvo y lo que pensó entonces al estar allí y ver aquello.

Por lo tanto, Marzo 2011 se ha ganado por derecho unas pocas líneas, las de arriba, aunque habrá más.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Los husos de Marzo: Perdido en la traslación.

  1. Javi 2 dijo:

    ¡Vaya! La lectura de este tu nuevo episodio de los “Viajes de Fernando Ausín” (¡Mira!, como los de Gulliver) me ha producido una coincidencia de sensaciones que aquí describes contigo. La verdad es ésta, que de tanto viajar a veces ya casi no sabes cómo actuar o qué pensar en qué sitio … pero sigues teniendo esa tentación de seguir queriendo ir a sitios nuevos a seguir experimentando, viendo, disfrutando cosas nuevas … ¿a quién no le atrae algo así? Las novedades nos hacen ser como los niños: el querer verlas, tocarlas, sentirlas, … aunque en el fondo sepamos, en muchos casos y a diferencia de los niños, a lo que nos exponemos, sus consecuencias (buenas o malas). Pero, como dice un viejo dicho, “el saber no ocupa lugar”

  2. Tu tio dijo:

    ¡Joder!( del latín Gaudio-is-ere) entre tu hermano Javi y yo, no te vamos a dejar quieto. Un abrazo a los dos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s