55 horas en Pekín


Aproximadamente, si se tiene en cuenta que aterricé el viernes a eso de las 9:30 de la mañana, hora local pekinesa. El 747 de Luftwaffe (perdón, Lufthansa…) llegó a la T3 del aeropuerto de Pekín, inspirada en la T4 de Barajas, o viceversa, que me lo digan los arquitectos. Pero hasta las cintas de las maletas y el trenecito automático son exactamente el mismo modelo que en Madrid, claro que en el paraíso de la copia no debería de extrañarme. Como recibimiento, escáneres de temperatura corporal por todos los lados, herencia de los dias no tan lejanos de las epidemias de SARS y demás, y que te ponen en un aprieto si llegas con un poco de fiebre a China, no me lo quiero ni imaginar.

Aparte de eso, en el aeropuerto todo clarito y traducido al inglés, aparte de superorganizado. Por aquí puedes ir, por aquí no, esto es la entrada, eso es para los taxis, póngase usted aquí en fila… Una empleada distribuía la gente en los taxis tras una rigurosa cola por orden de llegada. Imagino que todo es consecuencia del jaleo que tuvieron durante las olimpiadas de 2008, muy presentes todavía, por cierto, por todos los sitios.

El taxi que yo cogí, un Volkswagen Jetta, y a pesar del nombre, un modelo desconocido en Europa. El conductor no dijo ni una palabra en todo el trayecto hasta el hotel, se limitó a comentar al principio el papelito que yo le había dado con las indicaciones para llegar al destino, y a pedirme 10 Yuan más, al final, por la tasa del aeropuerto. Por lo demás, condujo bastante correctamente, no tuve ni que acordarme de ponerme el cinturón de seguridad, y menos mal, porque no había. Por el camino, primeras impresiones de Pekín, las mismas que para todo recién llegado, imagino; grandes espacios abiertos, enormes infraestructuras para el tráfico rodado y semi-rascacielos aqui y allá, todo ello velado por una neblina de smog.

El hotel está junto al Estadio Nacional y el Centro Acuático Nacional, también conocidos como Nido de Pájaro y Cubo de Agua, orgullos de los chinos en el S. XXI. Todo el fin de semana se han pasado llenos de turistas, haciéndose fotos y comprando souvenirs, pues casi tres años después de las Olimpiadas, los magazines de merchandising venden todo lo imaginable haciendo referencia a los dos edificios y al evento en cuestión. Es un desafío pensar en algo existente en el mundo, que no vendan aquí con los logotipos correspondientes.  El complejo olímpico no invita a pasear por él, al menos en esta época del año y con este frío, pero hay que reconocer que no lo han abandonado y que la gente no se cansa de visitarlo. Los chinos, porque individuos caucásicos no he visto casi ninguno (no digamos ya la “gente de color”), no sólo en esta zona, si no tampoco en el resto de lo visitado hasta ahora.

Mi primer paseo largo (y en Pekín ciertamente lo son) ha sido, cómo no, hacia Tiananmen y la Ciudad Prohibida, y al ser sábado y soleado, había mucha animación y turistas, y allí tampoco ha visto casi ningún no-chino.  La plaza de Tiananmen es brutal, tanto, que no tienes la impresión de estar en una plaza, si no en un espacio abierto con edificios oficiales y algún monumento de vez en cuando. La vuelta al hotel la hice por el antiguo barrio de las legaciones, donde se desarrolla el famoso episodio que narra la película; poco queda de lo que se ve en ella (o de lo que quiere mostrar, pues fue rodada en España), ya que los viejos edificios coloniales han sido reemplazados en su mayoría por bloques de hormigón y cristal. Sin embargo, como testigos de una época, quedan algunas construcciones de ladrillo, alguna vieja inscripción identificando una calle en francés, y hasta una iglesia católica.

Para terminar, volví en el metro. Muy moderno y, como era de esperar, abarrotado, y eso que era fin de semana. No he tenido oportunidad de verles en acción, pero por allí rondan unos señores y señoras con un uniforme, vigilando que las puertas se cierren cuando tienen que cerrarse, sin importar la gente que quepa o no quepa en el vagón. Ya os contaré cómo empujan los días de diario, porque seguro que lo hacen.

Esta mañana he cambiado de hotel, uno más cerca de donde voy a trabajar estos días. Está en el sur de Pekín, en el medio de nada!, entre lo que serían la PK-50 y la PK-60, si hacemos la analogía con las carreteras en España. No hay muchas cosas alrededor, como digo, peor encima la nube de contaminación se ha puesto peor y desde la planta 15 en la que estoy, casi no veo ni las grúas que están enfrente.

Apuntes:

  • El retrato típico de Mao, con sus moños y su guardapolvos, que no está por todas partes, pero abunda, produciendo un raro contraste con el resto de cosas modernas.
  • Ejército, policía y seguridad privada sí abundan, como los escáneres  de rayos X tipo aeropuerto, hasta para entrar en Tiananmen te hacen pasar mochilas, bolsos y demás.
  • El muñeco de la foto, que es el souvenir de moda. El soldado se arrastra un rato, y cuando se para, comienza a disparar…
  • Hay que aprender donde se compra barato. Como era de esperar, no es en el centro de Pekín…

La aventura continúa…

preparado para la invasión

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a 55 horas en Pekín

  1. Javi 2 dijo:

    ¡Ya estás inmerso en el mundo oriental ¿eh?! Impresiona ¿no? ¡Por cierto!, yo ya he visto en Internet el vídeo en que los uniformados (como, seguramente, todo en ese país, testimonio de la ya anacrónica cultura comunista) funcionarios se afanan en empujar, a toda costa y quepan o no, a los sufridos pasajeros de los transportes ferroviarios que, como sardinas en lata, viajan por China.Me alegro de que, al menos, hayas llegado sin contratiempos. Pero ahora ten cuidado con los espabilados chinos y, en general, todos los orientales, a los que sólo parece interesarles puramente el negocio, parecen vivir para trabajar, en contra de nuestro “trabajar para vivir”. Ellos lo hacen por “el bien común” y nosotros por nuestra propia supervivencia particular. Ellos sacrifican hasta a su familia y amigos por la comunidad y nosotros defendemos a los nuestros frente a los demás.

  2. Fatima Iglesias Teijairo dijo:

    Hola Fernando:
    He tardado en contestarte porque mi estado físico de estos dias me lo impedia, pero casi mejor porque así te puedo decir que ya estoy bastante recuperada de mi lumbago y mi gastroenteritis que me tenia algo menguada y que debí de coger por envidia de tu padre, que la pasó tambien hace unos dias, como ya sabes.
    Paso a contarte sobre asuntos pendientes: Me llamaron de Samsonite para proponerme un trato consistente en pagar al concesionario (Moreno) el importe de la reparación (85€+IVA) y coger una maleta nueva similar (la que te enseñaron a ti). Lo hice y ya está la maleta en casa, la nueva, porque la otra me imagino que de alguna manera la reciclarán y la enviarán a vender a algún mercadillo. Ellos siempre ganan.
    En cuanto a la primitiva, han tocado 8 € de los que te he reinvertido en una nueva 4, quedando los otros 4 pendientes para otra .
    Hoy te ha llegado la tarjeta “Miles & More” de Lufthansa, número ***************962, por si tienes que utilizarla próximamente. El número completo te lo diria por telefono si te interesa.
    Y por último, una recomendación, que creo que por esas tierras no es tan raro: cómprate una mascarilla, por lo de la contaminación y cuidado con esa gente, que por menos de nada (al menos es lo que cuentan en las peliculas) te meten en la trena.
    Tus comentarios tienen un pequeño sabor a desánimo: No lo permitas. Tu vas a comerte el mundo y los asiáticos no van a ser los que te venzan. ¡adelante!
    Un beso.

    • odnanrefai dijo:

      desanimo? para nada, mujer, lo que pasa es que esta ciudad es, como Bucarest, desagradable a la vista cuando llegas en esta época del año. Sólo que Pekín es 10 veces más grande, por lo tanto te parece diez veces más inabarcable e inhumana, pero como te digo, imposible hacerse una impresión objetiva con tan solo unas horas dentro. Las cosas son del color del…ya sabes; hoy, por ejemplo, he tenido mi primera experiencia en ricksaw y mis primeras cervezas acompañado, así que, todo va mejor :-D.

      Me alegro que te hayas recuperado de tus dolencias.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s