De Dacia a Tracia


Bueno, ya que estas páginas se han convertido casi en su mayor parte, en una especie de crónicas de viajes, habrá que dejar por escrito algunas impresiones sobre la escapada de fin de semana a Bulgaria, otra parte del Imperio (Romano, se entiende, aunque tambien otomano…) en concreto la antigua Tracia.

Hay que decir que, antes de partir hacia alla, recibi serias advertencias, por parte de varios amigos rumanos, sobre los peligros de los bulgaros, sobr las mordidas de la policia bulgara, sobre la mafia…vamos, parecido a las que recibi de un amigo bulgaro (que no paraba de llevarse las manos a la cabeza, asustado), cuando le comente que me venia a Rumania a vivir. Graciosa esa especie de relacion de rivalidad-vecindad que tienen búlgaros y rumanos. A mi entender, y según mi limitada experiencia, buena gente, ambos dos pueblos.

Fui finalmente en coche (aunque hasta el ultimo momento no sabía si podçia salir del país con él) y con dos franceses acompañándome (uno de ellos acaba de volver de Lille, su ciudad natal, en coche, para poder disponer de el aquí en Bucarest, pasando por Colonia, Viena, Liubliana Belgrado…completamente en solitario, un record a batir, eh?) y el primer problema, como siempre, fue salir de Bucarest. Dos horas nos llevó coger la carretera que lleva a Giurgiu y a Ruse, ya al lado bulgaro del Danubio. Una vez más volvi a cruzar este rio, cosa que en los últimos meses he hecho, al menos, en diez lugares diferentes… Por el camino atropellamos un conejo bulgaro (lo supimos por el grito en cirilico) sin mayores consecuencias para nosotros, no así para él, al cual se le acabaron todos los problemas, pero la culpa es suya, por cruzar sin mirar.

Sin más incidencias que la persistente lluvia que nos acompañó, pudimos comprobar que las carreteras búlgaras no tienen nada que ver con las rumanas (no hay agujeros, hay puentes, tuneles…infraestructuras!!!), que intentar guiarte en un pais con un alfabeto diferente al tuyo (mi primera vez en esta situación!!!) es más difícil de lo que se puede imaginar, que es cierto que los bulgaros llenan de radares la carretera a Rumania ( y de falsos coches de policia hechos de cartón, muy logrados), y que tambien es cierto que los propios búlgaros no paran de darte ráfagas para avisarte de la presencia de estos, si bien son evidentes, ya que no se esconden mucho, como nuestra querida benemérita…

Llegamos a София (lease Sófia) a media noche, donde ya nos esperaban Judith y Vicente. Comimos lo que encontramos, o sea, pizza fría,  y nos dispusimos a descubrir la noche búlgara, parecida a la rumana en algunos aspectos. aunque algo más…cómo podría decir…cirílica. Así a lo tonto, con la hospitalidad búlgara, nos dieron las tantas, que no está mal después del largo viaje en coche.

Por la mañana, con un soleado dia, visitamos esta capital. La comparación con Bucarest era inevitable, y la conclusión es que no habia comparación. Dos millones de habitantes, casi como Bucarest, pero una ciudad mucho más limpia, más ordenada, mejor conservada y cuidada. Lo único en lo que le supera la capital de Rumania puede ser en la modernidad de buses, tranvías, y autobuses, no asi en el metro, ya que, inexplicablemente, Sofia solo tiene metro desde hace seis años!. Tal vez también le supere en parques, pues aparentemente solo hay un par de ellos (uno con un gran monumento al Ejercito Rojo), aunque bien es cierto que a 15 km del centro tienes, al modo de Palencia, un “monte”, solo que éste se eleva hasta los 2500 m sobre el nivel del mar (Sofia está a 400m), y además es un parque natural. La Catedral Ortodoxa (donde coincidimos con la salida del Gran Patriarca), multitud de pequeñas y bellas iglesias de diferentes confesiones, aunque casi todas ortodoxas, algún edificio bastante interesante, museos, restos romanos… Tambien un mercadillo lleno de recuerdos de la SGM y de la epoca comunista, donde a mi me dio la tonteria y compré un par de trastos completamente inútiles, aunque tenian incluso denarios romanos a la venta, y puñales de las Juventudes Hitlerianas, pero cuando ves estas cosas es que te parece increíble que puedan ser originales. Menos mal que salimos pronto del lugar, porque se debió correr la voz de que había un pringado español comprando de todo, y los vendedores sacaron las etiquetas de precios “al doble”. Menos mal que para contrarestar estaba allí Judith, que regateando puede llegar a hacer llorar al más avispado de los comerciantes.

En cuanto a los precios y el nivel de vida, un poco más barato que Rumania, aunque nada espectacular, si bien las comidas en los restaurantes, por poco dinero, son muy, muy, pero que muy abundantes. El tiempo nos acompañó excepto por la noche, que llovió, aunque como encontramos una fiesta de Zubrowka (ya sabéis, el vodka polaco que bebe el bisonte europeo 🙂 ), pues no nos enteramos mucho.

El domingo intentamos salir de Sofia, y cuando llevabamos tres cuartos de hora, extrañados por la posición del sol respecto a nosotros, decidimos preguntar a un policia, que nos dijo que estabamos en la carretera correcta, pero en direccion a Grecia (Grechia, dijo él, y Louis, el francés que iba de copiloto intentando buscar ese ciudad en el mapa….). Podria contar que, animados como estábamos, continuamos nuestro viaje hasta Tesalonica…pero mentiria, asi que mejor dire que nos dimos la vuelta y enfilamos direcciòn a Bucarest, y de camino visitamos Veliko Tarnovo (Велико Търново, el Gran Tarnovo), ciudad fundada por los tracios, fortaleza medieval, antiguo centro de poder económico y civil de Bulgaria en la época de máximo esplendor del Imperio Búlgaro. Hoy se conserva gran parte de la muralla, edificios, y simplemente el paraje donde se encuentra la ciudad ya es digno de ser visitado, entre los meandros del río Yantra e impresionantes formaciones de montañas de caliza.

Al caer la noche pagábamos de nuevo el pontazgo por cruzar de nuevo el Danubio, y llegamos a nuestra añorada Bucarest a eso de las 22:30, tras pasar miles de rotondas en la carretera (hay que ver, en todo Bucarest debe haber una o dos, bastante inutiles, y en la carretera a Giurgiu hay lo menos 15!!)

Buen fin de semana, cansado, pero merecio la pena el esar destrozado el lunes en el curro (y el martes, y el miercoles y el jueves….haciendo de anfitrion otra semana mas, quien puede parar?)  Pues eso….que no pare!!!!

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2 respuestas a De Dacia a Tracia

  1. Miguel dijo:

    Juer, hay que ver: casi dos años llevo aqui y aun no he cruzao la frontera ni me he ido a la playa ni NA!! XD
     
    Na: creo que voy a tener que hacerme con un utilitario, aun a pesar de mis reticencias y de mi picaje general con el trafico bucuresti. A la fuerza ahorcan!
     
    Un saludo del asturiano emigrao a la Bucuresti! 😉

  2. Fernando dijo:

    hombre, yo al principio pense ir en tren, pero como al final no iba solo, sino que me acompañaban dos amigos, decidi evitar las 10 horas en el vagon. Ahora yo, si fuera tu, mas que comparme un coche, lo alquilaria cada vez que quisiera ir a algun lado. Menos problemas para ti, mas barato si vas con alguien, que es lo normal, y si no lo vas a usar entre semana, ideal!!!
     
    Saludos del palentino bucurestiano!!

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