Cosas bizarras


  • Estando tan al norte, me extrañaba que el tiempo fuera tan bueno. La temperatura mínima desde que estoy aquí había sido 3ºC e incluso algunos días había 15ºC al mediodía. Supuse que se podía deber al Sena, tan grande, con tantos meandros y tanta superficie, que podía crear una especie de microclima en toda la zona, lo mismo que aporta una humedad que roza el 90% durante todo el día. Por lo visto no era así, esta situación, a pesar de ser duradera, era lo raro. El invierno en Normandía es frío, con tempestades. La tempestad la tuvimos la semana pasada, cuando incluso cerraron y acordonaron la catedral de Rouen, por miedo a que pasase lo que en 1999, cuando uno de los pinaculos de la torre (la mas alta de todas las catedrales francesas), fue abatido por los fuertes vientos. No lo han repuesto todavia. El frio ha llegado hoy. Esta mañana me he encontrado el coche con una gruesa capa de hielo y me ha tocado rascar y rascar. Sólo había -3ºC, pero la consabida y abundante humedad contribuyó a la formación del hielo y a la sensación de frío. Una fría y rara despedida para Garci, en su última mañana en Normandía. 
  • Más rara, si cabe, por la estampa que nos hemos encontrado a la salida del CTA (él para ir al aeropuerto, yo para volver al hotel, como de costumbre); dos ejemplares de cabra normanda (supongo) pastaban tranquilamente a la puerta del centro técnico y al borde de la carretera. A pesar del frío, o quizá gracias a él, ahí estaban, con sus barbas y sus cuernos, una blanca y otra marrón. Me resultó tan chocante que paré el coche y todo. No sé para qué, así que reanudé enseguida la marcha.  
  • Pero sin duda lo más extraño de todo, de lo cual yo no me había percatado (estaba demasiado ocupado asombrado por la cantidad y la calidad de las "boulangerie-pastisserie" que hay por todos lados), y que me hizo ver Judith, es la cantidad de peluquerias por kilometro cuadrado que te encuentras en cualquier ciudad!!!. Sin ir más lejos, en Vernon, 24000 habitantes, pero con un centro urbano pequeñito, pequeñito, puedes contar en 100 metros a la redonda de la plaza del Ayuntamiento y la Colegiata, no menos de 11 peluquerías!!!. Pero es que, cuando vas, por ejemplo, a Louviers, más pequeño aún, recorres una calle de unos 200 metros de largo y pasas por delante de 8 "coiffure"!! Cuando vas a una ciudad grande como Rouen ya la cosa se dispara… ¿Más curioso aún? Suelen estar vacías, o con un cliente como mucho. Igual siempre he pasado a malas horas, pero no deja de ser curioso…
  • Por cierto que tambien es peculiar lo de las Pastelerías, aunque esto ya me resultaba más conocido. Los franceses son unos golosos, y, por ejemplo, un domingo por la tarde-noche en Vernon, casi todos los bares y restaurantes está cerrados mientras que lo único que permanece abierto en pleno son las pastelerías. El Gobierno incluso se está empezando a preocupar por esta afición a los dulces, entre otras cosas, y no hacen más que poner pequeñas advertencias (tipo las de los productos farmaceúticos) en la tele y en la radio, para que la gente no tenga costumbres insanas como picotear entre horas.
  •  ¿Y la Navidad?. ¿Cuando acaba la Navidad para los franceses?. La primera semana que he pasado aquí todas las ciudades, todas las casas tenían la decoración de Navidad, normal, no había dado tiempo todavía a retirarla. Lo raro era que la mantenían encendida. Han pasado las semanas y en algunas lo han quitado todo, pero entres en la Catedral que entres, ahí está el nacimiento y en varias de las ciudades que he visitado todavía encendían las luces decorativas el veintitantos de enero.
  • Esta mañana había -1ºC y una niebla de cortar con cuchillo. Me daba yo mi paseito matutino -manos en los bolsillos, bufanda bien calada- entre el aparcamiento y el puesto de trabajo, cuando por mi lado pasa un fulano, francés, con toda probabilidad, ataviado como un ciclista de mañana de domingo. El sujeto en cuestión se habría hecho en bicicleta el camino que separa su casa del CTA, que como poco, son varios kilonetros, y luego, los aproximadamente 400 metros desde donde dejó la bici, andando, sin quitarse el casco, y con sus elegantes mallas ciclistas y sus zapatillasm a toda leche, supongo que porque tenía frío. Menuda estampa. Le hubiera hecho una foto, pero mis manos se negaron a obedecerme.
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