De Szczecin al Balaton


Puerta cerrada. Temperatura 30º. Mando izquierdo al 2. Botón de encendido…y ya esta!!. La lavadora ha comenzado a girar, y en su interior se revuelve la ropa sobada, rancia y arrugada de 18 días de viaje. 

Me pregunto cómo es posible que haya cabido toda. Cierto es que esta vez no he comprado camisetas ni nada parecido en ninguna de las ciudades visitadas, pero aún así parece increíble. Sin duda algo habré olvidado, como viene siendo habitual en mí. Puede que haya sido en el "Hostel" de Bratislava o en la casita del Balaton, pero me da que algo he dejado en el camino y que no tardaré mucho tiempo en descubrir lo que es.

 

Qué más da, ahora lo que toca es ordenar las fotos, disfrutar con los recuerdos, y contarlo, sobre todo contarlo, que es lo importante. Ordenar las fotos; son aproximadamente unas 700, cifra bastante pequeña atendiendo lo que se hace hoy con las cámaras digitales, hay quien en un fin de semana es capaz de sacar esa cantidad y más. Por suerte nosotros establecimos antes del viaje que llevaríamos “solamente” dos cámaras, aparte de que de vez en cuando, revisándolas, te das cuenta que hay muchas que directamente puedes borrar y lo haces. Del total de imágenes, seguramente haya casi un cuarto de ellas que sean muy parecidas entre sí. Del resto, quitando las que no sean originales ni representativas del viaje realizado, se puede hacer una selección de unas 100 o 120. Ahora sí se pueden enseñar con la certeza de que tu familia y amigos no van a bostezar y preguntarse porqué eres tan pesado y qué han hecho ellos para merecer tal tortura.

 

Mientras las ordeno, también las numero y voy poniendo nombres, al menos el del lugar dónde están hechas. Es la única manera de no liarse. La Catedral de San Esteban…¿es Budapest o Viena? Ambas, aunque, bueno, sólo se podrían confundir en el nombre, ya que son de estilos totalmente diferentes. Demasiados nombres, demasiado complicados, a veces tengo que recurrir a mapas y folletos de los acumulados en el Golf y que ahora se amontonan en mi mesa. Seguro que si les pregunto a alguno de mis compañeros de viaje son incapaces, al igual que yo, de recordar el nombre del pueblo en cuya playa disfrutamos de las aguas del Báltico: Miedzyzdroje. ¿Y cómo recordar Székesfehérvar? Esta ciudad húngara cercana al Balaton es tan complicada de pronunciar como lo fue de defender (por expresa orden de Hitler) para los alemanes tras la última ofensiva que intentaron, precisamente allí, en la Segunda Guerra Mundial. .

 

En Hungría todo era así de complicado. Mientras viajábamos por la zona checo-eslovaca nos habíamos valido de la similitud de estos idiomas con el polaco, ya que el inglés no es muy utilizado entre la gente de la calle, así que con nuestros amigos de Pomerania nos movimos por Bohemia y Moravia como peces en el agua. En la Panonia, cuando sales de la grande y bella capital Budapest, sólo te entiendes en magyar y alemán, sobre todo a orillas del Balaton, donde los húngaros se dieron cuenta hace tiempo de que era mejor hacerse entender por esos austriacos llenos de euros, de hormonas y de horas de gimnasio. Al fin y al cabo, españoles y polacos, como era el caso de nuestra comunidad de 8, somos una “rara avis” allí y además tenemos bastante menos pasta. Aunque no por ello dejamos de disfrutar de las excelencias de tener una casita a nuestra disposición en el lago, a un precio ridículo, desde la que poder acudir en cuestión de minutos a la playa (de pago y de césped) y a la fiesta nocturna (de guiris y de guiris).

 

La casa, al igual que todos los demás lugares de reposo, fueron improvisados durante el viaje. Algunas veces con mejor fortuna, como en este caso, como en nuestro estupendo apartamento universitario de Praga, o como en el  céntrico, centriquísimo (más que hace dos años, si cabe) piso de Cracovia, y otras con peor suerte, como en Bratislava a la ida, donde estoy seguro se alojó el guionista de “Hostel” que decidió ambientar la película en esta ciudad. Claro que así era el precio del lugar, tan ridículo que me da hasta vergüenza escribirlo aquí, teniendo en cuenta además que hicimos valer el carnet de alberguistas cuando nos dimos cuenta de que te hacían descuento con él.

Y eso que Europa del Este ya no es tan exageradamente barata como en los años posteriores a la caída del Muro, pero sigue siendo posible viajar sin reservar y consiguiendo, aún así, lugares con una estupenda relación calidad/precio. Perfecto para viajeros como nosotros, que de nuestro viaje sólo conocíamos dos cosas antes de coger el avión: que éste despegaba el día 31 de Julio de Madrid, y que el de vuelta lo cogíamos en Berlín el día 17. Ahora sabemos algo más, claro, y a estos dos datos y una vez terminada la gira centroeuropea, se pueden añadir algunas cifras más que resuman fríamente el viaje:

 

3à Las pegatinas que tuvimos que poner en la luna del coche para poder circular por las diferentes autopistas de los países visitados.

 

5à las diferentes monedas utilizadas, lo cual, en esta Europa del euro, no deja de ser curioso y algo a lo que empezamos a no estar acostumbrados cuando viajamos.

 

6à Los países visitados.

 

7à Los puntos que me quitaron durante el viaje…aunque no fueron del carné, afortunadamente.

 

8à Los integrantes totales del viaje, un equipo compuesto a partes iguales por polacos y españoles.

 

11à Las fronteras cruzadas, unas tan permeables que casi no existían, y otras incomprensiblemente engorrosas como la de Chequia y Eslovaquia (si eran un país hasta antesdeayer y hoy forman parte de la UE!! Que hacen tantos guardias ahí?), y la PoloniaAlemania por la E36 (definitivamente no hay gente más cuadriculada que los alemanes, cambiales el formato de DNI y les trastocas completamente la vida…)

 

16à Las ciudades visitadas.

 

18à los días de viaje. Parecían muchos, pero finalmente supieron a poco.

 

29à Aproximadamente la temperatura media que tuvimos por el día durante todo el viaje, si exceptuamos Berlín. Mientras en España, lluvia y frío, según creo.

 

530à El modelo de la PDA. Sabía que el tener metidos los mapas de los países para el GPS iba a ser de gran ayuda, pero no sospechaba hasta qué punto iban a ser fundamentales. Si a eso le añadimos la lista de gastos en Excel y el Wifi, sólo por este viaje creo que la compra está más que amortizada.

 

726à Las fotos que han llegado hasta España.

 

1500-1600à Las kcal que, como mucho, calculo que nos metíamos de media cada día de viaje, y es que había tanto que ver y que hacer, que era complicado encontrar tiempo para alimentarse más que lo justo para no desfallecer. Y de esa cantidad, la mayoría casi se era enteramente la cena. Luego nos tocaba, eso sí, pasearla bien paseada, como dice el dicho. Así que….demostrado!!. Es posible adelgazar en verano; hay que comer poco y andar mucho. ¿Ningún secreto, verdad?

 

3700à Los kilómetros totales recorridos.

 

 

 

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2 respuestas a De Szczecin al Balaton

  1. Beatriz dijo:

    ……sabes que te odio, verdad? …….No, en serio, muy chulas las fotos y el blog, te lo has currado. Un besote!!!

  2. Fernando dijo:

    Gracias Bea!!! seguire poniendo mas para darte envidia!! Es broma….lo unico que me interesa es compartir…porque…"compartir es vivir"!!!!…."life is sharing"!! 
    ciao!!

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